«Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! 5 Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca.6 No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.» — Filipenses 4:4-7
En la Epístola del Apóstol Pablo a los Filipenses, encontramos que está llena de consejos necesarios para fortalecer la fe de aquella congregación de Filipo, y levantar su ánimo. Pablo recalca la importancia que tiene para el creyente el regocijarse en el Señor, y ser gentiles con los demás. No dijo con ciertas y determinadas personas.
Él da un consejo, verso 6- “Por nada estéis afanosos”, (o No se inquieten por nada, como dice la NVI). Estas palabras suenan como difíciles de asimilar, pero, si seguimos leyendo, la forma bíblica de combatir el afán en la vida del creyente es llevando todo aquello que intranquiliza y roba la paz, en oración y ruego, con acción de gracias sabiendo que Dios tiene provisión para arreglar situaciones por difíciles que sean las circunstancias.
El verso 7: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”.
Queridos Hermanos(as), muy pronto estaremos celebrando el día de Acción de Gracias. Una fecha muy señalada para esta gran nación en la que vivimos. Estoy segura de que todos estamos agradecidos al Señor por todos los beneficios recibidos.
Regocijémonos en el Señor y recibamos en nuestros corazones esa paz que solo Él nos puede dar.
Seamos agradecidos y, juntos con nuestras familias, asistamos al servicio de Acción de Gracias.
Que Dios los Bendiga,
Hermana Zobeida Brito
*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.