Lucas 11:33-36 «Nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz. Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo. Si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo tu ser estará en la oscuridad. Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad. Por tanto, si todo tu ser disfruta de la luz, sin que ninguna parte quede en la oscuridad, estarás completamente iluminado, como cuando una lámpara te alumbra con su luz.»
Mientras que una multitud lo rodeaba para escuchar su plática, El Señor Jesús usó esta ilustración para hacerse entender de los presentes. El ojo es el medio del cuerpo para recibir la luz. Si el ojo está sano, entonces uno puede recibir y usar plenamente la luz.
Pero si el ojo está dañado por algún padecimiento que obstaculiza la visión, entonces prevalece la oscuridad y uno no puede ver para caminar ni trabajar.De la misma manera, cuando el ojo espiritual de una persona se enfoca en el Señor, poniendo todo su interés, en hacer la voluntad de Dios, entonces la luz de su Palabra entra en su espíritu para producir bendiciones, frutos, y salvación.De la misma manera, cuando el ojo espiritual de una persona se enfoca en el Señor, poniendo todo su interés, en hacer la voluntad de Dios, entonces la luz de su Palabra entra en su espíritu para producir bendiciones, frutos, y salvación.Gálatas 5:22-23 dice: «En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad. Humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.»
Mis amados hermanos y hermanas en Cristo nuestro Señor, es importante que cada creyente examine su vida para estar seguro de que sus ojos espirituales sean tan sanos que en realidad el evangelio pueda santificarlo y renovar su vida interior, y preguntarse si responde a la enseñanza o a la lectura de las Escrituras con un Espíritu que ama a Dios.
Y sino es así, entonces hay que ir de rodillas a los pies del Maestro y pedirle que el Espíritu Santo renueve su vida.
Que Dios los bendiga.
Hermana Zobeida Brito.
***Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia Nueva Versión Internacional***
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