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Filed Under (Grupos de Hogar) by pastordaniel on 25-04-2007


Por: Patricia Fierros

Título: El llamado de Dios es Irrevocable

Texto: 1 Reyes 19:8-9

«Elías se levantó, y comió y bebió. Una vez fortalecido por aquella comida, viajó cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios.9 Allí pasó la noche en una cueva

Introducción

Es tan hermoso saber de como Dios nos prepara de antemano con Su Palabra, cuando nos quiere llevar a otro “nivel espiritual”, y más cuando el SEÑOR nos ha llamado a hacer algo en Su Obra, o en Su Viña. Trataremos los siguientes puntos:

1) Dios te prepara y capacita

2) Dios nos anima y fortalece

3) Dios te saca de tu cueva

3) El SEÑOR cumple Su Propósito

Lección

1. Dios te prepara y capacita. – Cuántas veces miramos cuando Dios nos hace un llamado para algo, y a veces por años, el SEÑOR es paciente y nos sigue llamando, y nosotros nos hacemos como de sordos; porque se acomoda uno en un lugar, en otras palabras, actuamos como lo hizo Elías en este pasaje Bíblico.

Nos escondemos en la “cueva”, y cada uno de nosotros podemos ponerle el nombre que aplica a nuestra “cueva” (miedos, temores, problemas, dudas, etc.)  ¿Cuál es tú cueva? Pero el SEÑOR en Su “Amor y Misericordia” sigue llamando, y sigue esperando por cada uno de los que son llamados; es como si Dios mismo nos estuviera diciendo: “sal de ahí: Yo Soy tú Dios que te he traído hasta aquí, y te he preparado para llevar acabo algo.”

(Romanos 8:28) “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.”

Es como si el SEÑOR aun en la adversidad nos estuviera diciendo: “Yo te he preparado y capacitado, para que lo compartas con otros y se cumpla Mi Propósito.”

2. Dios nos anima y Fortalece. – (Isaías 6:8) “Entonces oí la voz del Señor que decía:  —¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?  Y respondí: —Aquí estoy. ¡Envíame a mí!”

No cabe duda de que el SEÑOR es bueno y misericordioso, pero sobre todo “paciente” con cada uno de nosotros, y siempre llega Su Palabra en el momento propicio, no llega antes, ni después para librarnos de todas las angustias; solo Su “Palabra que fortalece y anima”.

(Josué 1:9) «Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.»

Nunca debemos olvidar de que no somos nosotros los que hacemos las cosas, sino Dios, y que solo somos “vasos e instrumentos” del SEÑOR, y solo tenemos que obedecer y decirle heme aquí SEÑOR, soy tú siervo.

3. Dios te saca de tu cueva. – (Juan 8:12) “Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo:  —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Y luego dice de nosotros:

(Mateo 5:14-16) “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa.16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

A veces ocurren cosas en nuestras vidas que nos opacan, y no nos dejan reflejar esa luz que irradia de nosotros a través de nuestro SEÑOR JESUCRISTO, y nos estancan y perdemos la “visión que tenemos en Dios”. A veces por las circunstancias sentimos que hemos caído en un pozo profundo y sin fin, y ahí nos quedamos quejándonos, y no hacemos nada por salir de ahí. Se nos va solo en reclamos a Dios y haciéndonos las víctimas de las circunstancias.

Eso ocurre cuando ponemos la mirada en el problema, y cuando uno hace eso, nos paramos y ya no avanzamos. Lo lindo de todo es cuando el SEÑOR llega y nos da Su Palabra, y nos ayuda a salir del “pozo o cueva”, en donde nos hayamos metido, y es como si nos dijera: “sigue caminando, no te saqué de ahí para que sigas en la cueva dormido/a y cómodo”; es para avanzar hacia adelante; y so nos debe recordar las Palabras de nuestro SEÑOR JESUCRISTO en el Sermón del Monte:

(Mateo 6:25-34) “Por eso les digo: No se preocupen por su *vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?[c]

28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan;29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?31 Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” 32 Porque los *paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.”

4. El SEÑOR cumple Su Propósito. – (Romanos 11:29) “porque las dádivas de Dios son irrevocables, como lo es también su llamamiento.”

En las Sagradas Escrituras podemos ver tantos ejemplos con los siervos del SEÑOR, los profetas y los apóstoles que también caían en sus “cuevas” de serias dificultades, y el SEÑOR de todas los libraba. Lo vemos en este caso con Elías, de como Dios lo fortaleció y lo dejó descansar, que hasta comida celestial le dio. Lo hizo no para que Elías siguiera ahí en la cueva como estaba, sino para que saliera de la “cueva” ya fortalecido; nos damos cuenta del gran Amor y paciencia de Dios con Elías, y de cómo el SEÑOR trata a los Suyos con delicadeza y cuidado.

El SEÑOR le dijo a Elías dos veces: ¿qué haces aquí Elías? El SEÑOR sigue hablándonos a nosotros de la misma manera, porque cuando Dios hace un llamado a alguien, sea “hombre” o “mujer”,  “de la cueva donde estás te sacará”.

Así es como Dios lleva acabo Su Propósito, y nada ni nadie puede detenerlo. Él siempre está avanzando, es un Dios activo, y quiere usarnos a cada uno de nosotros en Su Obra.

(Lucas 10:2) «Es abundante la cosecha —les dijo—, pero son pocos los obreros. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que mande obreros a su campo.»

La pregunta es: ¿Tienes un llamado de Dios inconcluso? A eso debemos aclarar que todos somos llamados a servir en la Obra del SEÑOR de alguna manera, cada quien haciendo su parte en la Viña del SEÑOR; pero el primer llamado que TODA persona recibe, es el llamado a la SALVACIÓN, y es el llamado más importante para responder.

(2 Tesalonicenses 2:13-14) «Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra *santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad.14 Para esto Dios los llamó por nuestro *evangelio, a fin de que tengan parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo.»

Conclusión

Oremos….

*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.



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