Quiero hacer una reflexión con respecto a una inquietud que tengo. Esta inquietud tiene que ver con el asunto de “Los Hijos Espirituales y Las Hijas Espirituales.” Sin el afán de ser dogmático o presuntuoso, hago la siguiente pregunta: “Que son o quienes son los hijos e hijas espirituales” Son en términos comunes, personas a quienes conocemos en la iglesia y por alguna razón llegamos a tener una relación que se parece o asemeja a la relación que tiene un padre con su hijo y viceversa.
Pero bíblicamente, ¿que significa ser un hijo o una hija espiritual? En Juan 3:5, se nos dice el que no naciere del agua y del espíritu no puede ver el reino de Dios. Lo que esto significa es que somos engendrados por el Espíritu de Dios y ese es un nacimiento espiritual. Llegamos entonces a ser “un hijo o una hija espiritual.” Por haber nacido del Espíritu de Dios y somos correctamente llamados, “hijos e hijas espirituales, o hijos de Dios.” Llamarnos o llamarles a otros “hijos espirituales, hijo espiritual de o hija espiritual de equivaldría a decir que nacieron del Espíritu de algún hermano o hermana. Esto es solo el uso equivocado de las palabras y no cambia el contenido de lo que realmente somos. Por el contrario, si usamos correctamente los conceptos diremos que este o aquel es un hijo en la fe. Por cuanto es mas 1ógico engendrar hijos en la fe que hijos espirituales. Si usamos el ejemplo de 1 Timoteo 1:2 sabremos a ciencia cierta que Pablo no hubiera cometido tal desacierto llamándole a Timoteo “verdadero hijo espiritual.” Ahora bien, si no somos hijos espirituales, de ningún hermano o hermana para llamarle padre espiritual o madre espiritual, que somos entonces? Para aquellos que nos hablaron por primera vez la palabra, y oraron por nosotros, hasta que venimos a los caminos de Dios, somos hijos en la fe.
Exactamente como Pablo llama a Timoteo “verdadero hijo en la fe.” Esto con respecto a aquellos con quienes mantuvimos una relación de padres e hijos en la fe. Pero con respecto a aquellos con quienes escasamente hablamos por ser muy pequeños y por saber que el acceso a los niños ajenos no es una cosa que tenga tanta popularidad. Cosa también difícil que lleguen a ser, “hijos en la fe.” Por la misma razón que menciono arriba. Y esa razón es corroborada con el hecho de que Pablo tomó a Timoteo (Hechos 16) y a partir de allí lo formo primero como un discípulo y luego como un ministro llegando a encomendarle las riendas de la iglesia en Efeso. ¿Que quiero decir con todo esto? Lo que quiero decir es que pareciera que muchas de las cosas que hacemos para el Señor, les damos una calcificación y luego las echamos a andar. Pensamos, si es popular, es aceptada, entonces es de Dios. Lo cierto es que solo podemos ser hijos espirituales de Dios, y de nadie más. Podemos llegar a ser hijos en la fe, si primero hay esa afinidad, y luego el cuidado que incluye oración, motivación, y ejemplo, hasta llegar con la ayuda de Dios a formar Cristianos fuertes de convicción inquebrantable. Si no existe esto anterior, Solo fue una idea que gusto, y que no producirá los resultados que buscamos. Le voy a llamar “el niño sin rostro,” por este niño que no conozco y que posiblemente no llegue a conocer. Oro todos los dias, y lo encomiendo a Dios. ¿Podré verdaderamente como Pablo llamarlo hijo en la fe, si nunca lo he visto? La educación y el cuidado de los niños es de los padres. La formación espiritual, es de los padres. Entre los católicos romanos lo que no pueden hacer los padres, lo hacen los padrinos. Y nosotros no somos católicos romanos, y no hemos de ser padrinos de los niños de la iglesia local. Quiero para concluir agregar que, el camino que toma algún error puede parecer difícil pero en diez años llegara. Si comienza con una enseñanza, luego se transforma en doctrina y finalmente llegar a ser una practica.
«Te exaltaré mi Dios, oh Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. 2Todos los días te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
3Grande es el SEÑOR, y digno de ser alabado en gran manera; y su grandeza es inescrutable. 4Una generación alabará tus obras a otra generación, y anunciará tus hechos poderosos.
5En el glorioso esplendor de tu majestad, y en tus maravillosas obras meditaré. 6Los hombres hablarán del poder de tus hechos portentosos, y yo contaré tu grandeza.» (Salmo 145:1-6)
Me encanta como el salmista da comienzo a este hermoso salmo, exaltando y proclamando al Dios grande y Todopoderoso al que reconocía como su Señor y Rey.
El Rey David, seguramente meditando en todas las ocasiones en que Dios lo había librado de las manos de sus enemigos. El sabía que Dios tenía un propósito para su vida,
Yo meditaba en cada palabra, cada verso que salía de un corazón agradecido. El Salmo contiene (26 versos ) y en cada uno de ellos podemos ver su dependencia del Señor
Y proclama que de generación a generación celebrarán sus obras. Hasta nuestros días, y las que han de venir.
Siguiendo la lectura, el verso 8, «Clemente y compasivo es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia.» ¿Han tenido Uds. Queridos Hermanos(as) lectores, del Consejo de la Palabra de Dios, esta experiencia en sus vidas? Yo soy la primera en decir que sí, Dios ha sido más que misericordioso conmigo y mi familia.
Hemos probado de su amor y de sus bondades, hemos experimentado el nuevo nacimiento, el vivir una vida bendecida, y seguridad en Jesucristo nuestro Salvador y Dios.
Dice el verso (9) «El SEÑOR es bueno para con todos, y su compasión, sobre todas sus obras.» Amen. Recuerde que Dios tiene un propósito para su vida.
Que Dios los bendiga,
Hna Zobeida Brito
*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia de las Américas.*
El Islam
Por Pablo Santomauro
Contenido:
1. “Sumisión”: definición y origen.
2. ¿Es el mismo Dios de los cristianos y judíos?
3. ¿Es Allah otro nombre para Dios?
Un anciano, que tenía un grave problema de miopía,
se consideraba un experto en evaluación de arte.
Un día visitó un museo con algunos amigos.
Se le olvidaron las gafas en su casa
y no podía ver los cuadros con claridad,
pero eso no lo detuvo para defender sus controvertidas opiniones.
Tan pronto entraron en la sala,
comenzó a criticar las diferentes pinturas.
Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero,
empezó a criticarlo. Siga leyendo haciendo click aquí.
«¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! 2 Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras. 3 Es como el rocío de Hermón que va descendiendo sobre los montes de Sión. Donde se da esta armonía, el Señor concede bendición y vida eterna.» (Salmo 133).
El salmista David estaba haciendo una invitación, un llamado de atención a las palabras de este Salmo hermoso que encierra una verdad que es una realidad.
“Mirad”, pon atención a la importancia de estas palabras. David había aprendido el secreto de adorar a Dios en el templo, y compartir con ellos en armonía. Si yo hago una pregunta a ustedes mis hermanos que leen Consejos de la Palabra: ¿Hay en tú corazón el sentir de congregarte, y junto a tus hermanos en armonía darle a Dios adoración, sacrificio de alabanza de un corazón agradecido?
En el evangelio de Juan capítulo 17, Jesús hace una oración al Padre por sus discípulos. En el verso 11, del mismo capítulo, hace referencia a la importancia de la unidad entre Sus hijos.
«Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros» (Juan 17:11).
Quizás estés pasando por un momento difícil en tu vida, y sientes que necesitas el apoyo de tus hermanos. Hoy, el Señor te hace esta invitación al igual que el salmista David. ¡Mirad cuan bueno y cuan deliciosos es habitar los hermanos juntos en armonía! Porque allí envía Jehová bendición y vida eterna.
Que Dios les bendiga.
Hermana Zobeida Brito.
**Toda referencia bíblica es tomada de la Biblia Nueva Versión Internacional**
Sermón del día de los padres, predicado el Domingo por la mañana, 6-20-09, por el pastor José Brito.
Sermón predicado el Jueves, 6-18-09, TITULADO: Directo a la Presencia de Cristo, por el pastor José Brito.
Hoy es día de los padres, y quiero dejarles un consejo, sobre el temor al SEÑOR. La crianza de los hijos es una responsabilidad delante de Dios y de la sociedad. Es muy claro que nadie nace sabiendo como criar a los hijos, pero en Las Escrituras encontramos una guía Divina de como debemos hacerlo. Lo primero de todo es entender que el padre que es un creyente, debe temer al SEÑOR; eso es una prioridad, porque nadie puede llamarse un creyente, sino teme al SEÑOR. Notemos algunas observaciones sobre la importancia de Temer a Dios:
• Temiendo a Dios actuaremos diferente.
• Temiendo a Dios nos cuidaremos de ser obedientes a Dios.
• Temiendo a Dios seremos buen ejemplo para nuestros hijos que se van a llevar más por lo que nos ven hacer, que lo que decimos.
Si nos preguntamos: ¿Qué es el Temor del SEÑOR? La respuesta la encontramos en Proverbios 8:13:
«Quien teme al Señor aborrece lo malo; yo aborrezco el orgullo y la arrogancia, la mala conducta y el lenguaje perverso.»
Debemos recordar que es con el mal, con quien tenemos una batalla constante en nuestra vida Cristiana. Esa es la batalla entre la carne y el Espíritu.
Y es por eso que debemos recordar siempre el no envidiar al impío. Proverbios 23:17-18 dice:
“No envidies en tu corazón a los pecadores; más bien, muéstrate siempre celoso en el temor del Señor. 18 Cuentas con una esperanza futura, la cual no será destruida.”
Lo que el impío tiene, es pasajero. Lo otro es que el impío no tiene la felicidad ni la esperanza que el creyente tiene. Envidiarlo, es envidiar a alguien que no tiene esperanza. De ahí que el Texto Sagrado nos haga recordar sobre nuestro futuro, o sea, nuestra esperanza. Y para concluir, los padres no deben de jactarse de su pasado. Hay algunos padres que tienen un pasado bien obscuro, sea en cuanto a las relaciones sexuales que tuvieron, o en cuanto a los bailes que frecuentaban, y aun en cuanto al alcoholismo o al uso de las drogas. Todo eso ha quedado en el pasado al ser lavados en la Sangre de JESUCRISTO. 1 Corintios 6:11 dice:
“Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.”
El temor al SEÑOR nos hace mejores padres, y nos lleva a vivir una vida en santidad como Dios quiere. El padre que teme al SEÑOR, le está enseñando a sus hijos(as) a temer al SEÑOR también por medio de su ejemplo.
Que Dios les bendiga.
*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.